Te escribo desde aquella mesa del bar, donde alguna vez prometiste amor eterno.
Estoy aquí, en una mesa para dos con unos tragos de más y ojala fuera tu cuerpo el que tuviera encima, traigo una canción sonando todo el día en mi cabeza y de fondo el sonido de tu risa para terminar de joder.
Te escribo desde la mesa donde tus ultimas palabras fueron "Esta vez, es en serio"
Me tomo el último trago y tu mirada esta en cada vaso, terminé una vez más borracha en la playa donde tantas veces nuestros cuerpos se fundieron en uno, el taxi pasa por tu casa y no puedo evitar voltear, que tu probablemente estés en otro bar y lo que fuimos te importa un carajo, pero a mi no me deja respirar.
Quisiera verte una última vez y terminar lo que nunca tuvo un buen final.
Te escribí un poema como es de costumbre, mientras a ti te da por el culo el pasado al que no podremos regresar.
Vivo en una capsula del tiempo volviendo siempre a tu final, me arrastras a tu malestar y mi amor sé de memoria que difícil es regresar a un pasado en el que uno de los dos ya no mira hacía el mismo lugar.
Te escribo esto desde la playa en la que ya no volveremos a estar
Mis labios siguen siendo tu lugar favorito, no sigas aferrada a que no es verdad.
La noche esta por terminar
solo quiero decirte que puedo ver a carne viva mis heridas
y tú que te la vives tan lejos, ojalá te apiadaras de los mortales y bajaras un momento del cielo para enseñarme a matar sin miedo, sentimientos ajenos, que tu religión no está en el cielo y le predicas nada más y nada menos que a tu ego.
No te miento, a veces te tengo miedo y no por lo que se te vino a la mente primero, te tengo miedo por tu poder sobre los objetos jodidos
como una ausencia paterna a medio tiempo, sobre las personas jodidas, como tu poeta favorita.
Ya sabemos que el pasado es una carga ajena que nos causa placer
pero hay placeres como nosotras que ya no merecen otra partida.
Que nunca te dije todas estás palabras cuando cerré por última vez la puerta de tu casa
pero es que aún no logro entender como aguantas tantos aíres azotados en tu ventana
que me llamo Brisa, pero solo por esta noche quisiera colarme en una rendija que me lleve hasta tu cama y que el viento que te pasa por la cara no es casualidad
Soy yo, diciéndote que dentro de este poema siempre seremos infinidad.
Brisa García.
No hay comentarios:
Publicar un comentario