viernes, 13 de julio de 2018

Duele- Brisa García.



Duele, porque eres experto en abrirte la piel mientras alguien te intenta salvar la vida.
Claro que sabes como correr en medio de las tragedias, que escapar siempre ha sido tu salida favorita.
Claro que no ibas a irte sin antes disparar tu bala más profunda, duele que no contarás con que cara de la moneda iba a irme.
Que si, duele, pero no duele tu partida, lo que más duele son tantos años invertidos, que terminaron en la basura, como tu ego y mi corazón.
Duelen los días de febrero, me duelen las manos desde que ya no las enredo en tu cabello, me duelen los parpados desde que ya no estás para darles un beso.
Me duelen los labios resecos desde que tu saliva resbala por otros cuerpos, me duele como nunca el pecho y me duele como siempre el alma.
Me dueles como desde hace mucho me venías doliendo.
Y es una lastima no haber sido consciente de tremendos fantasmas que por miedo a la soledad cargamos tantos meses en la espalda.
Es una lastima voltear al pasado y tratar de sonreír por las primeras citas, los primeros besos, las primeras cartas, las primeras promesas… Para después tropezarme con las primeras mentiras, las primeras peleas, las primeras promesas que nunca cumpliste, las primeras veces que nunca te dije adiós, mientras tú venías y volvías como quien sabe que está a besando su propio karma y aún así le hace el amor esperando que venga la tormenta completa.

Eso fuimos tú y yo, una tormenta preciosa.
Una catástrofe enorme que no tenía medida en la escala fujita, así de grandes, así de nada, así de todo, así de tontos.

Eso fuimos, si es que algún día el verbo juntos, se conjugo en nosotros.
Duele, quema que tu boca nunca fue solo mía, pero mi cuerpo siempre supo navegar sin ti, que de mejores mares me he ido y si me seco por momentos vuelvo a llorar para reconstruirme una vez más, que siempre tengo a la poesía como plan: B.

El A eras tú, pero como es de costumbre: Llegaste demasiado tarde.

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