Vivo en un mudo donde las relaciones duran menos que la verdad.
Donde las primeras citas se evitan y saltan a la cama sin saber quien va despertar a su lado al día siguiente.
Las cenas en casa se olvidaron de lo que son las pijamas acompañadas de buenas platicas hasta que el primer rayo del sol alumbrara los ojos de alguno.
Olvidaron que hacer el amor también se hace sin quitarse la ropa
y que quitarse la ropa no siempre es hacer el amor.
Veo a mi al rededor parejas tomándose fotos que nunca van a poner en un álbum palpable por que rompieron antes de revelar la primera fotografía.
Corazones narcisistas, llenos de "Es que yo así soy y mejor sola que mal acompañada"
Sin abrirle paso a las cosas más gratas, a las buenas compañías a esas que tomaron un tren diferente de tu carril mientras tu te preocupabas en controlar a tu alrededor.
Pero dime quien coño controla a un mundo que nació gritando?
Mismo mundo que se sigue llenando de personas que no saben devolver una sonrisa
hablo de la gente que sabe que no da para más y ahí sigue, dependiendo de un hilo rojo inexistente.
Esa gente que llena largos vacíos emocionales con mujeres de faldas cortas.
gente que se prepara para una despedida antes de decir adiós.
y los que buscan remplazo antes de tirar a su ex a la basura.
Están esos que solo son pero nunca están.
Y los que hacen daño para sentirse vivos.
Los que tienen un desierto tan grande que se ríen cuando alguien les llora.
Unos se aferran al idealismo de un amor "perfecto" otros tienen al realismo puesto de bandera.
Esos que viven -o dejaron de vivir- por miedo a perder una guerra inconclusa.
Vivo en un mundo donde unos prometen eternidades y otros pintan la autopista de su próximo vuelo.
Todos se ponen en la sien una bala diferente...
Pero todos tienen una cosa en común: NADIE QUIERE CREER EN EL AMOR.
Por que entre el querer y el poder hay una linea muy corta y un abismo gigante...
Tan grande que nadie es capaz de saltar solo al vacío.
Brisa García

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